¡Ay querida muerte¡ ¿cuando vendrás?
A veces te escucho sin oídos
Mientras espero verte ingresar en mi ventana.
Ocultándome ansioso por atrás
De la blanca y larga cortina
Mientras escucho rechinidos
De mis dientes que no soportan
toda la fuerza que les impone,
El mismo dolor que presiona en las sabanas
Y me revuelca en la cama que me atan.
Gota a gota mi carne se descompone
Y gota a gota suenan las campanas
De la iglesia que anuncia un nuevo
Funeral, de aquel afortunado que visitaste.
Por que yo no logro entender las razones
Por las cuales no escuchas mi ruego.
Y te pregunto ¿por que no me llevaste?
Y por que me tienes en estas prisiones.
Encerrado en este cuerpo de inútil humano.
Atrapado en una vida forzada a la muerte.
Obligado al trabajo, forzado de sobrevivir.
Entre los barrotes yo te tiendo la mano.
Desde la cárcel de una agonía sin suerte.
Donde la fatalidad es la dicha de morir.
Solo te espero con el regalo de tu guadaña
Que cuida tu espalda y rodean tus huesudos dedos
Con el callado agitar que atiendo sin cerebro
Y el tranquilo tejido de la telaraña
Que es poco a poco tejida sin enredos
Y cada ves que mata, yo lo celebro.
Ovacionando el veneno en sus colmillos
Que encaja en cada presa poniendo
En cada pata, el fin de su destino.
Y tu no miras mis ojos amarillos
Que por estar tan abiertos se van pudriendo,
Sin dejarme ver para donde va el camino.
Ay mi querida muerte, siento que te quiero
Mas ni siquiera tu sombra conozco.
Este es solo un fragmento del original, fue tan solo 1/4 parte del total que habia escrito. Lo perdí tragicamente y nunca pude recuperarlo. Habla sobre el deseo de la muerte, la injusticia de su no visita.
ResponderEliminar